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Roger Dubuis
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EN BUSCA DEL TIEMPO
Roger Dubuis nació en 1940, a orillas del lago Léman en Vevey, Suiza. A la
vuelta del colegio pasaba largas horas en el taller de relojería del
pueblo. Fascinado por el trabajo del hombre inclinado sobre la mesa,
descubrió el oficio y aprendió de él sus secretos.
Desde ese momento, fascinado por el arte de la mecánica, Roger Dubuis sólo
soñaba con ser relojero. Ingresó entonces en la Escuela de Relojería de
Ginebra y obtuvo, tras cuatro brillantes años de estudio, su certificado de
capacidad y su diploma de relojero. Algunos años más tarde, el artesano
del taller de complicaciones de una de las más prestigiosas casas, solicitó
sus servicios para la misma escuela que le había formado.
Consciente de la importancia de la transmisión del saber, el maestro
relojero formaba y aconsejaba a los jóvenes diplomados.
Convertido en relojero independiente en 1980, Roger Dubuis se consagró a la
restauración de relojes con complicaciones, pertenecientes a un gran número
de coleccionistas privados. Apreciado por su saber hacer y su
disponibilidad, era solicitado por casas de alta relojería para concebir
nuevos mecanismos complicados.
UNA PASIÓN QUE LO CAMBIA TODO
Del encuentro con Carlos Dias nacieron la amistad y las ganas de crear su
propia marca. Se impusieron entonces dos requisitos: cada uno de sus relojes
debía ser galardonado con el Punzón de Ginebra y de un Boletín de Marcha
proporcionado por un Observatorio de prestigio. El Punzón de Ginebra es la
más alta recompensa que se puede conceder a un reloj, otorgada por el
Consejo de Estado de la República y del Cantón de Ginebra.
Así la colección "Hommage et Sympathi", recubierta de oro viejo
rosa, de paladio o de platino, está caracterizada tanto por sus líneas clásicas
y sus acabados originales, como por su cualidades técnicas.
Por su carácter
y elegancia adaptados a todos los estilos de vida, el reloj Roger Dubuis
seduce a los apasionados más exigentes de la alta relojería.
A pesar de ser joven, la marca Roger Dubuis ya está presente en Europa y en
Asia y es solicitada por distribuidores de prestigio. La política de
distribución de la sociedad no es menos coherente y selectiva.
Al no querer
pasar de los cincuenta puntos de venta en todo el mundo, la casa Roger
Dubuis intenta siempre resaltar la calidad de sus relojes. No es sólo la
nobleza de los materiales y los mecanismos, y su acabado excepcional los que
forman la belleza de sus piezas, fabricadas en ediciones limitadas.
Sino también el amor al detalle y la perfección, la pasión y el talento
del relojero ginebrino que se encuentran en cada una de sus creaciones.
Es así como los relojes Roger Dubuis toman toda su dimensión humana y
traducen de este modo su filosofía: arte y respeto hacia las tradiciones.
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