Kelek
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Fundada en La Chaux-de-Fonds por Ernest Gorgerat en 1896, el mismo año
que Atenas acogía a los primeros Juegos Olímpicos de la era moderna,
KELEK llegó a América para celebrar su centenario, (igual que los
Juegos). Desde el principio, KELEK produjo relojes mecánicos
complicados como los cronógrafos de bolsillo con escala telemétrica,
(muy apreciados por los oficiales de artillería durante la Primera
Guerra Mundial), así como relojes tecnológicos con marcas
pulsométricas y respirométricas en la esfera, (los preferidos por los
médicos del ejército).
La siguiente generación de relojes continuó con su tradición relojera
de piezas fabricadas a mano. Pero KELEK se vio continuamente amenazada
durante la época posterior a la Segunda Guerra mundial.
Pionero de la industria
En 1953 el nieto del fundador pasó a dirigir KELEK, conduciendo a la
compañía y a la fábrica hacia el futuro que ya se aproximaba; lo hizo
levantando una cadena de montaje en colaboración con la Fábrica de
Mecanismos “Ebouche” de Fontainemelon. KELEK fue el primer
fabricante de mecanismos suizos que utilizó este nuevo método de
trabajo.
Con las industrias de guerra de Japón, que rápidamente derivaron en
producción civil, el mejor mercado exportador de KELEK se convirtió de
la noche a la mañana en su rival más peligroso. Así, al ser uno de
los primeros en perder su conexión japonesa, KELEK se dio cuenta de que
debía industrializarse, y de que habría de establecer nuevos canales
de venta y sistemas de marketing.
El punto de inflexión
En 1970, Gabriel Feuvrier, relojero que se convirtió en ingeniero
técnico gracias a la práctica de este arte, fue nombrado Director
Ejecutivo de KELEK, e inmediatamente comenzó a firmar numerosos
contratos de desarrollo de producción con la firma Dubois & Depraz
de Le Lieu, en el valle de Joux; esta unión tan significativa permanece
todavía hoy. La década de los 70 marcó el advenimiento de la
tecnología electrónica del cuarzo, que cambió la industria relojera
suiza para siempre.
Mientras que algunos fabricantes de relojes se lanzaron rápidamente al
nuevo mercado de cuarzo, KELEK continuó siendo fiel a sus orígenes
fabricando relojes mecánicos de alta calidad. Contrató a varios de los
mejores relojeros que de pronto se habían quedado sin trabajo, y de
esta forma siguió creciendo hasta que se encontró preparado para
responder a la renovada demanda de relojes automáticos de los años 80.
Héroe anónimo
KELEK se encuentra entre los mayores fabricantes de cronógrafos del
mundo, y ha producido y montado relojes durante años para muchas marcas
suizas de lujo mediante acuerdos privados, además de difundir su propio
nombre por todo el mundo. Con relojes silenciosos, y al mismo tiempo
complicados, por dentro, y clásicos por fuera, KELEK ha cautivado desde
hace tiempo a los expertos europeos y asiáticos. Desde que llegó a los
Estados Unidos, estas maravillas técnicas han suscitado el interés de
los entusiastas de relojes americanos. KELEK posee 38 mecanismos
complicados patentados, y se encuentra entre los paladines de los
movimientos complicados. Los diseños de mecanismos automáticos
constituyen el total de la producción de KELEK, e integran componentes
100% suizos. Un 70 % de la colección KELEK consiste en cronógrafos, y
el 30 % restante está compuesto por otras complicaciones como
calendario especial y perpetuo, zonas horarias, reserva de marcha y
repetición.
KELEK celebra su centenario
1996 fue el año del centenario de KELEK, que celebró con satisfacción
presentando una edición limitada de un reloj conmemorativo de pulsera
con repetición. KELEK puede presumir de que ocho de sus relojes de lujo
fueron elegidos para formar parte de una muestra permanente en el Museo
Internacional de Relojes en La Chaux-de-Fonds, en Suiza.
La actitud conservadora de KELEK, así como su compromiso con la
perfección para este nuevo siglo que viene, han contribuido en la venta
de innumerables complicaciones en todo el mundo. KELEK se enorgullece de
su compromiso con el nuevo milenio con el inamovible gusto por la
innovación por el que es conocido.
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