DOS CIENTOS CATORCE AÑOS MIDIENDO EL TIEMPO
GIRARD-PERREGAUX En el transcurso de su historia.
Cientos de relojeros han expresando su
pericia, multiplicando gestos precisos y reinventando, generación tras
generación, la noción de precisión para llegar a un grado de exigencia
inaudito.
Con ejemplar obstinación, esos relojeros fueron enseñando su arte a los más
jóvenes, transmitiéndoles los ancestrales secretos que hacen de este
oficio una profesión única, y convirtiéndolos así en verdaderos
guardianes de nuestro patrimonio.
En la actualidad, el bonito oficio de relojero se conjuga también en
femenino, por lo cual el Departamento de Alta Relojería de GIRARD-PERREGAUX
se enorgullece de acoger a algunas jóvenes que realizarán, a su vez, sus
preciosos mecanismos manufacturados.
A esos mismos relojeros y relojeras, les dedica GIRARD-PERREGAUX, con
infinita gratitud, su ducentésimo décimo aniversario.
Fundada en Ginebra por Jean-François Bautte, la Manufactura GIRARD-PERREGAUX
está afincada en La Chaux-de-Fonds desde 1854.
Su emancipación, construida en las cumbres del Jura, a 1000 metros de
altitud, esta pequeña ciudad de La Chaux-de-Fonds se la debe
fundamentalmente a la relojería. Conocida a mediados del siglo pasado como
la " metrópoli relojera ", La Chaux-de-Fonds se convirtió en un
verdadero centro de competencias para todas las aplicaciones de la micro técnica
y la microelectrónica.
Desde mediados de los años 80, y gracias a la activa política de promoción
económica del Cantón de Neuchâtel, La Chaux-de-Fonds ha abierto sus
puertas de par en par a la implantación de otras industrias.
Con sus treinta y ocho mil habitantes, La Chaux-de-Fonds se coloca en
tercera posición de las ciudades suizas de habla francesa, después de
Ginebra y Lausana. La Manufactura GIRARD-PERREGAUX que a lo largo de su
longeva historia ha dado numerosas pruebas de valor a la hora de decidir, ha
elegido el camino de la independencia.
Tal determinación, sumamente original en el actual entorno relojero, le
permite a la Marca tomar decisiones claras acerca de sus productos,
estrategias y desarrollo.
Pero las decisiones deben ser coherentes, algo que requiere una disciplina
de verdadera constancia en las decisiones, porque se proyectan con
perspectivas a largo plazo.
Entre todas opciones existe una constante, que es el creciente desarrollo
del concepto de manufactura. Así pues, hoy en día, GIRARD-PERREGAUX se
esfuerza por completar su gama de mecanismos de relojería, integrando
sutilezas que, aún no siendo complicaciones propiamente dichas, hacen que
los modelos destaquen de inmediato por sus técnicas de relojería y su
estilo y sean inmediatamente identificables.
En estos movimientos manufacturados se encarna, no sólo una gran tradición
artesanal, sino también la pericia que caracteriza la aplicación de
tecnologías de los siglos veinte y veintiuno.
Los relojes firmados GIRARD-PERREGAUX se venden por medio de una red de 500
puntos de venta elegidos entre los mejores del mundo, y repartidos por una
cincuentena de países.